2 formas de aprender a expresar los que sentimos

Es fundamental comunicar nuestras necesidades emocionales al mundo. Para que te tengan en cuenta, tendrás que dejar claro al otro qué te conviene y qué no, qué es lo que necesitas y qué no es posible para ti.

La habilidad de expresar los sentimientos se desarrolla en la niñez

Afortunadamente, a cualquier edad puedes ponerte al día. “Si gritas en silencio durante demasiado tiempo, corres el riesgo de romper tu voz interior”, dice la psicóloga Nadia Nozomi.

Según la experta, muchos de sus clientes, ya sean niños, adolescentes, personas mayores, se enorgullecen de no pelear con sus amigos. Sin embargo, en realidad, solo se tragan, acumulan y aplastan el resentimiento en sí mismos. ¿Por qué tenemos miedo de decirle a un ser querido de inmediato que algo no nos gusta, que algo nos ha ofendido o molestado?

No expreso mis sentimientos para no incomodar

La psicóloga Nadia Nozomi ve varios temores detrás de esto. “Diré que algo está mal, y pondré a la persona en una posición incómoda. Se sentirá culpable, y yo conozco demasiado bien desde adentro el sentimiento de culpa, es tan “mío” y demasiado insoportable como para querer a otro.

Lo que es lo mismo: proyecto todo sobre mí mismo, entro en una salvación innecesaria y asumo la responsabilidad de los sentimientos de otras personas. No le doy a una persona el derecho a enfrentar esto y resistirlo él mismo.

No expreso lo que siento porque podría provocar al otro

La segunda razón, según la especialista, también radica en los traumas infantiles y en la comunicación con una categoría especial de adultos. “He conocido a muy pocos adultos sanos con reacciones no tóxicas a la manifestación de descontento, resentimiento e ira.

 

Por lo tanto, sin saberlo, espero que si le digo a una persona cercana a mí que algo no me agrada de él o ella, que me ofendió o molestó, entonces comenzará a atacar en defensa propia, y me hará sentir culpable. Y, quizás, incluso rechazará mi planteamiento.

¿Cómo deshacerse de estos miedos?

Para afrontar el primer punto, es necesario darse cuenta de que no tenemos derecho a ser responsables de las emociones de otras personas y no debemos responsabilizarnos por ellas.

Si no decimos en el momento qué está mal, ¿de qué otra manera reconocerán nuestros seres queridos nuestro verdadero yo? ¿Qué nos duele y qué no? ¿Qué es gracioso y qué desencadena? ¿Qué puede doler y de qué estamos tranquilos?

Y con el punto dos: si una persona, en respuesta a un mensaje no agresivo, comienza a ofenderse en respuesta o manipular, entonces debes entender que nos invita al juego.

Porque no sabe hacer otra cosa. Porque percibe el descontento como rechazo y, por costumbre, comienza a atacar. Y aquí es importante considerar esto y no entrar en el juego, aconseja la psicóloga.

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LAO-Lisette Alvarez Ondina

Informática, diseñadora, programadora web, estudio en la UCI, también fotógrafa de bebes, niños y embarazadas en LAOStudio, Facebook: http://www.facebook.com/LAOStudioFotos

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